Desastres Íntimos

He aquí un axioma que debía ahorrarme el trabajo de redactar una nueva carta. Como ya había anunciado en oportunidad del anuncio por el PRIMER ANIVERSARIO DEL BLOG, hace unos meses escribí un relato erótico, mi primer relato erótico, para ser más precisos, un relato que estuvo concursando en un concurso de una editorial de España por un sitio en una antología, titulada 100 microhistorias de amor y un deseo satisfecho”, pero como no quedó elegido, decidí compartirlo en el weblog y ofrecerlo como regalo de año nuevo.
Entre la insensatez de don Quijote (a quien le sobran todas y cada una de las pruebas que Sancho le da, sobre la condición real de Dulcinea) y la insensatez de Anselmo (que entiende el amor como un permanente estado de prueba), en seis historias diferentes, vemos iluminar diferentes formas de entender las relaciones amorosas y asistimos a un discute sobre las más importantes cuestiones que la época tenía planteadas sobre el tema.
En esta guisa de situación la apreté con mis brazos como un acordeón aumentando la presión de mi brazo izquierdo contra su periné y recibiendo como respuesta una serie de respiraciones profundas, gemidos y movimientos ondulantes del cuerpo de Karen, signos inequívocos de un orgasmo, la estrujé entre mis brazos sin piedad hasta que hubo terminado.
Lo que ella contempló a distancia como inalcanzable sueño, lo que apenas hirió su imaginación con la punzada de un deseo ido, es lo que mi iniciativa, mi laboriosidad y mi cariño van a darle dentro de un momento… Y ya creo ver la admiración en sus ojos y ya me da la sensación de que siento sus brazos ajustados a mi cuello para estrecharme con delirio de gratitud.
De esta manera, por ejemplo, Zoraida, la mujer que deja su casa, su mundo y a su padre, frente a la llamada de Leila Marién, le permite a Cervantes novelizar en una vida la doctrina del amor como vocación religiosa. Conque con paso decidido se fue abriendo hueco poco a poco entre el vagón atestado de gente, hasta situarse a dos personas de distancia de ella.
Conque me vio la gitanilla, con voz muy melódica y con gutural pronunciación extranjera, me pidió la mano para echarme la buenaventura. Esta novela sigue manteniendo ese estilo sencillo, ágil y rutinario que la autora nos mostró en el libro anterior, conformando varias historias de amor para todos los gustos. No pude detener la veloz marcha de mis pensamientos, y prontísimo la ví a mi lado, videopornoitaliano los secretos que solo la intimidad de enamorados descubre, sus ojos penetrando los míos, mis brazos entrelazándola a ella, y los dos cubiertos de la mejor ilusión. Vivieron un par de años en España, donde estudió para perfeccionar su técnica de baile.

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